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La importancia de esta iglesia radica en su retablo mayor, con veinte tablas de Luis de Morales. La arquitectura, esculturas y relieves del retablo, realizadas entre 1548 y 1556, son obra de Alonso Hipólito y Pedro de Aguirre fue quien lo doró, terminándose en 1567.
Las esculturas del banco representan a los padres de la iglesia: Agustín, Gregorio, Ambrosio y Jerónimo. En las entrecalles, las esculturas son de apóstoles. En la calle central aparecen San Gregorio Hostiense, la Asunción de la Virgen y su Coronación. Por último, en el ático existe un Calvario.
Las pinturas del retablo fueron realizadas hacia 1560 y se dedican: en el banco, a San Juan Bautista, Cristo amarrado a la columna, Ecce Homo y San Jerónimo. En el primer cuerpo, a los sucesos ocurridos después de la resurrección de Cristo; en el cuerpo central, a la infancia de Jesús; en el último cuerpo, a la pasión y muerte de Cristo, y en el remate de las entrecalles, a cuatro personajes que parecen ser Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.
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